A lo largo de esta ruta te sugerimos observar las marcas de colores que puedes apreciar en los árboles. Estas marcas se deben a que en esta zona se practica la llamada silvicultura naturalística, un conjunto de técnicas orientadas a intervenir en los bosques para su cuidado.
Se caracteriza por tratar de aprovechar las propias dinámicas naturales para ayudar al bosque a desarrollarse de forma equilibrada y saludable. De esta forma, se ayuda a mantener el bosque de forma eficiente, empleando menos recursos y dejando que se lleven a cabo procesos naturales de regeneración.
El objetivo es conservar siempre la cubierta de árboles, mejorar el suelo y favorecer la biodiversidad.
Los diez principios básicos de la silvicultura naturalística son:
- Mantener la cobertura de árboles a lo largo del tiempo. El bosque nunca debe quedarse sin árboles.
- No talar los ejemplares demasiado pronto. Se espera a que lleguen a su mejor momento antes de cortarlos.
- Favorecer la regeneración continua. El bosque debe renovarse poco a poco, de forma constante.
- Priorizar la regeneración natural. Siempre que sea posible, se prefiere que los árboles nuevos nazcan de forma natural, sin necesidad de plantar.
- Aprovechar la sombra y competencia creada por los árboles adultos para ayudar a formar y seleccionar los jóvenes más fuertes.
- Mantener y mejorar la fertilidad del suelo.
- Trabajar en un sistema de tala con menos cortes, pero más regulares, sin miedo a que se creen pequeños claros.
- Minimizar las intervenciones en el bosque, realizándolas con sumo cuidado cuando sean precisas.
- Planificar dónde y cómo actuar.
- Contar con personas bien formadas y profesionalizadas.
El marcaje de los árboles
Lo primero que se debe hacer es elegir cuidadosamente los árboles que se van a conservar. Después, se identifican aquellos que compiten con ellos y que conviene eliminar para favorecer su crecimiento.
A la hora de seleccionar los árboles con futuro, se tienen en cuenta varios aspectos importantes:
- Vitalidad: que estén sanos y puedan tener un buen desarrollo.
- Conformación: que tengan una forma adecuada y equilibrada.
- Localización: que estén bien situados dentro del bosque.
- Función: que tengan un papel ecológico o estructural relevante.
- Estrato: si se encuentran en un nivel o altura adecuado dentro del bosque.
- Especie: si pertenece a las especies autóctonas o más adaptadas al entorno.
Las marcas pueden ser de distintos tipos y formas. Una forma práctica y habitual es hacerlas con espráis de pintura, empleando colores y símbolos diferentes según el tipo de intervención prevista. Por ejemplo:
- Color blanco para marcar los árboles de futuro. Una línea blanca indica aquellos que se quieren conservar y favorecer.
- Color rojo para señalar los árboles sobre los que se debe actuar. Los diferentes símbolos indican el tipo de trabajo a realizar. Un punto rojo significa árbol a cortar y una doble línea roja, que se ha de realizar un anillamiento o corte en la corteza.

