Los muros de piedra seca son unas construcciones muy habituales en zonas rurales. Se construyen apilando piedras sin emplear ningún otro material para unirlas entre sí.
Se trata de una técnica muy laboriosa, ya que hay que seleccionar cada piedra con mucho cuidado y encajarla muy bien entre el resto de piedras para que el muro se sostenga. Por este motivo, en 2018 la UNESCO los declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
¿Para qué sirven?
Los muros de piedra seca suelen estar localizados separando fincas agrícolas donde hay cultivos. También son esenciales para prevenir corrimientos de tierras, inundaciones y avalanchas. Por lo tanto, evitan que se produzca erosión y favorecen la biodiversidad y la agricultura.
Sus huecos mantienen una humedad y una temperatura constantes, por lo que pueden servir de refugio a muchos pequeños animales que se cobijan aquí, como lagartijas, que actúan como control biológico de las plagas de los cultivos aledaños.
En ellos también crecen plantas, como las colas de burro, de color verde, que aparecen en la foto. Y es muy frecuente ver líquenes, unos organismos que podrás identificar por su color blanco y amarillo. Son el resultado de la simbiosis de un hongo y un alga verde o bacteria, y tienen la capacidad de sobrevivir en condiciones ambientales muy extremas.
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Acércate a los muros que hay junto al camino y mira con detenimiento por si localizas algún hueco, alguna mariposa o lagartija. Fíjate en las plantas que han crecido en el muro. Identifica las colas de burro. ¿Has pensado cómo han podido crecer en un espacio tan reducido?
¡Recuerda que no debes mover ninguna piedra, dañar las plantas ni molestar a los animales!

