Las flores del roble pubescente aparecen entre abril y mayo. Las flores masculinas crecen agrupadas en largos pedúnculos colgantes en forma de amentos, una estructura típica que recuerda a un ramillete o espiga de flores densamente dispuestas. Las flores femeninas, tras ser fecundadas, dan lugar al fruto: la bellota.
Las bellotas son de color castaño claro, con forma ovoide y un tamaño variable que puede ir de 1 a 3,4 cm de largo, y hasta 2 cm de diámetro. Suelen aparecer solas o en grupos de hasta cinco, unidas al árbol por un pequeño pedúnculo tomentoso (con vello fino) de menos de 1 cm de longitud.
Sus frutos son las bellotas, de apariencia muy similar a la de las encinas, pero de una maduración más temprana. Suelen tienen sabor amargo y, tradicionalmente, se han empleado como alimento para el ganado.
Algo muy característico de estos árboles son las agallas, unas bolas marrones con pequeños piquitos que recuerdan una corona. Lo curioso es que se forman como reacción del árbol ante la picadura de una avispa, cuando este insecto pone sus huevos en él. En su interior, estas bolas, del tamaño de una avellana, son blandas y esponjosas.
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