El Mirador del Cinca es un balcón natural que ofrece unas vistas panorámicas privilegiadas del Valle del Cinca, del Pirineo y de la villa de Aínsa.
Desde este punto elevado, puedes observar, río arriba, el macizo de Ordesa y Monte Perdido. Allí, en un valle glaciar a 2.500 metros de altitud, nace el río Cinca, que discurre a tus pies. A su paso por Aínsa, el río Cinca ya ha descendido cerca de 2.000 metros desde su nacimiento y ha recorrido unos 55 kilómetros.
La zona de Ordesa y Monte Perdido posee un elevado valor ecológico y ha sido reconocida como Reserva de la Biosfera (1977), Parque Nacional (1982), Zona de Especial Protección para las Aves – ZEPA (1988) y Patrimonio Mundial de la UNESCO (1997). Las ZEPA forman parte de la Red Natura 2000, la mayor red de espacios naturales protegidos de Europa, que busca conservar los hábitats más valiosos y amenazados de nuestro continente.
La presencia del agua favorece que aquí crezca una rica vegetación y pastos, que sirven de alimento a numerosas especies animales. Además, el clima, la abundancia de ganadería y las escarpadas laderas de la montaña hacen de este entorno un hábitat ideal para el quebrantahuesos. Este ave rapaz se alimenta de restos óseos que lanza desde las alturas, contra las rocas, para romperlos en pedazos más pequeños. Esta es su principal fuente de alimentación.
Frente al mirador, al otro lado del río, se alza la Peña Montañesa, uno de los lugares más emblemáticos del Sobrarbe y uno de los enclaves predilectos del quebrantahuesos. Su singular paisaje, junto con su riqueza natural y cultural, convierte a este mirador en un lugar clave para conocer el Pirineo aragonés y su biodiversidad.
El río Cinca y los ríos trenzados
Desde siempre, los ríos han sido un recurso esencial para la vida humana. Han proporcionado agua para beber, lavar y regar los campos, y han sido fuente de alimentos como peces y crustáceos. En sus orillas crece una vegetación rica y variada, ofreciendo madera y materiales útiles para múltiples usos. Además, durante siglos, los ríos han funcionado como vías de comunicación y transporte. Pero, ¿qué ocurre cuando su curso natural se ve alterado?
El Cinca, como otros ríos de los Pirineos, es un río trenzado. En este tipo de cauce el río se divide en varios ramales que serpentean entre islas de sedimentos. Estas islas, también llamadas barras, se forman con grandes cantidades de sedimentos, que el río transporta. Con el paso del tiempo, las barras pueden ser colonizadas por la vegetación.
Los ríos trenzados son sistemas dinámicos, variables e impredecibles, y su forma depende estrechamente del caudal y de los sedimentos que arrastran. Sin embargo, en las últimas décadas, el comportamiento del río Cinca ha cambiado. Desde 1957 se ha venido analizando su evolución a través de fotografías aéreas. A partir de 1990 se ha observado que cada vez hay más barras cubiertas por vegetación. Esto sugiere que el río ha perdido parte de su fuerza para movilizar los sedimentos y, por tanto, su dinámica natural de río trenzado: una señal clara de que su equilibrio ecológico se está viendo alterado.
Tu pregunta
¡Veamos si has prestado atención! ¿Cómo se llaman las acumulaciones de sedimentos que se van formando en los ríos trenzados?
Pista
Puedes localizar la información en el panel informativo situado en este punto del recorrido.
Tu mapa
¡Genial!
Anota la letra C en la casilla 1
Casi lo tienes
¡Prueba otra vez!
No es la respuesta correcta
¡Inténtalo de nuevo!

