Prácticamente en lo alto de la cima, te sorprenderás al encontrar unas formaciones rocosas que, de forma natural, parecen haber adoptado el aspecto de una escalera y de un camino de piedras enlosado.
En concreto, este camino natural unía la villa de Aínsa con las pequeñas aldeas de Bruello y Sarratias, situadas al otro lado de la sierra, en su cara sur.
Allí, en la zona donde hoy se encuentra el banco de Partara, antiguamente había carboneras de carrasca, que se empleaban para la elaboración de carbón vegetal.
Cuando veas este camino te parecerá que ha sido dispuesto intencionadamente, como si quisiera guiarte hacia el corazón del recorrido. Seguro que te da la sensación de estar llegando a un lugar muy especial.
Y, efectivamente, así es. Te dirige hasta el mirador más emblemático del trayecto: un punto privilegiado desde el que se abre ante ti la inmensidad del Sobrarbe, la silueta de la Peña Montañesa y los valles que la rodean.

