Los protectores del bosque

Etapa 10

Cueva Drólica
Cueva Drólica

Una vez iniciado el tercer tramo del recorrido, en descenso hacia Sarsa de Surta, pronto encontrarás un pequeño sendero a la derecha que conduce a la cercana cueva Drólica, situada en la ladera de la Sierra de Sevil.

Es importante prestar atención, ya que el desvío está señalado únicamente con dos pequeños hitos o cúmulos de piedras. El sendero que lleva a la cueva es estrecho y recorre una distancia aproximada de 400 metros.

Al llegar, veremos la entrada cerrada por una gran reja, cuya puerta solo está cerrada con unos cerrojos sin candado, previsiblemente para impedir el acceso de animales.

Ante todo, debes tener la máxima precaución en caso de acceder a ella, dado que la vista tarda unos minutos en acostumbrarse a la oscuridad y al principio no se puede ver bien el acceso interior.

Al salir, debes asegurar con cuidado la cerradura y retroceder hasta la pista forestal para continuar con el descenso.

Seguro que esta cueva te va a sorprender, dado que es mucho más grande de lo que parece. Incluso es posible que veas alguno de los murciélagos que suelen estar en el techo de la galería.

Esta cavidad, de unos 80 metros de longitud, presenta una forma alargada y estrecha, con dos galerías superpuestas. Su acceso se realiza por una angosta boca que conduce a la galería superior, donde destaca una zona vestibular. Al fondo de esta galería, una rampa conduce a la galería inferior.

Puedes ver varias imágenes de la cueva aquí.

Los hallazgos tras las excavaciones arqueológicas

La cueva fue objeto de prospecciones y sondeos en 2001, y se llevaron a cabo campañas de excavación arqueológica en 2006 y 2007. Durante estos trabajos, se confirmó la presencia del ser humano en épocas pasadas. Se localizaron tres hogares, uno de ellos junto a un importante cenizal, un depósito excavado para vaciar y limpiar el hogar. Además, se descubrió un murete curvo de piedras que podría haber delimitado un espacio dentro de la cueva.

Entre los hallazgos más destacados figuran numerosos fragmentos cerámicos de estilo campaniforme, entre ellos los restos de un gran vaso contenedor de forma globular y cuello cerrado, de unos 50 cm de altura, elaborado con notable calidad técnica. Su forma y acabado han llevado a pensar que podría estar relacionado con algún tipo de ritual funerario. Cerca del murete y de los fragmentos cerámicos se encontraron también un raspador, un posible diente de hoz y restos óseos humanos, entre ellos un maxilar y una clavícula.

Tu pregunta

¿Cuántos cerrojos tiene la puerta de verja instalada en la boca de la cueva?

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